
“Si de la evaluación hacemos un ejercicio continuo, no hay razón para el fracaso, pues siempre llegaremos a tiempo para actuar e intervenir inteligentemente en el momento oportuno, cuando el sujeto necesita nuestra orientación y nuestra ayuda para evitar que cualquier fallo detectado se convierta en definitivo.”
Juan Manuel Álvarez
La siguiente reflexión pretende determinar los obstáculos y dificultades a superar para realizar una evaluación centrada en el proceso, tomando en cuenta mis retos y metas.
El contexto en el que desarrollo mi evaluación y la forma en que la realizo serán mi punto de partida ya que estos elementos y factores son los que favorecen o en su caso, obstaculizan el proceso de la enseñanza y el aprendizaje.
En el artículo publicado con anterioridad, hacia referencia a que en mi forma de evaluar predomina la metodología conductista, en donde las evaluaciones sumativas, evaluaciones según criterio y la secuencialidad son la norma.
Dentro de los elementos y factores que condicionan, a mi entender, el contexto de mi práctica educativa cabe mencionar:
- Los que tienen que ver con mis estudiantes: las carreras que cursan cada uno, los niveles de aprendizaje y conocimiento adquiridos hasta ese momento y las situaciones sociales y culturales en las cuales están inmersos, intereses, motivación, expectativas.
- Los aspectos que tienen que ver con la institución: las políticas educativas, el curriculum, los programas de las asignaturas, espacios físicos, equipos y recursos.
- Finalmente los aspectos que tienen que ver conmigo como docente: mis conocimientos sobre evaluación, mis experiencias previas, mis creencias, metodología empleada, enfoque pedagógico predominante, tiempo empleado en el diseño de instrumentos de evaluación y luego en la corrección y retroalimentación de resultados.
Es primordial que la reflexión sobre mi práctica educativa me conduzca a ponerle mayor atención a aspectos importantes del proceso formativo además del contenido. Es cierto que no se puede rechazar el aprendizaje de contenidos porque son necesarios para articular el pensamiento, para adaptarse a la realidad y para poder manejarla; ahora bien, limitarnos a la evaluación de conocimientos supone un reduccionismo. Error en el cual caemos con mucha frecuencia.

El objetivo fundamental ha de ser la mejora de la evaluación de los aprendizajes, incorporando a mi planificación los principios que favorezcan una evaluación ajustada a los objetivos formativos y que favorezca el aprendizaje, lo que implica:
- Utilizar estrategias que permitan al estudiante reconocerse como agente activo en su propia evaluación, aprenda a evaluar sus propias acciones y aprendizajes, utilice técnicas de auto-evaluación y sea capaz de transferirlas en diversidad de situaciones y contextos.
- Considerar la evaluación de aspectos actitudinales que puedan estimular al estudiante para que logre desarrollar una motivación adecuada hacia los objetivos de aprendizaje.
- Substituir el concepto de momento por el de continuidad. Ofrecer al estudiante información previa sobre el sistema de evaluación (técnicas, criterios, momento...), información durante el proceso con relación a las actividades de aprendizaje (resultados de las actividades, aspectos a mejorar, progreso, etc.) y al final del proceso (resultados de las evaluaciones parciales y finales) para que el estudiante conozca el nivel de logro alcanzado en los resultados de aprendizaje esperados.
- Asumir y llevar a término las técnicas de diseño, aprovechamiento, interpretación y utilización de auto-evaluaciones y co-evaluaciones.
- Tomar en cuenta no solamente los procesos formalizados de enseñanza-aprendizaje, sino todas aquellas situaciones que favorecen la formación, ya estén planificadas o no. Estar abierta a lo imprevisto, a objetivos no planeados y a mejoras surgidas en el proceso.
Para alcanzar lo propuesto, confieso que debo iniciar y mantener un proceso sistemático de capacitación, investigación, reflexión, auto-evaluación y contacto con otras experiencias evaluativas y que mis acciones sean por convencimiento propio.